Recibí hoy una llamada del olvido. Y no recordaba su nombre. Pero ahí sigue, acordándose de mi. Reímos, hablamos, recordamos...pero yo no conseguí volver a sentir que fui. Y es el tiempo el que nos ayuda a mejorar nuestras heridas, nuestras felicidades, nuestros rencores, nuestras idas y venidas.
También hurgué en mis cenizas y por fin no encontré nada.
Y cómo no, eché de menos esa sonrisa. La de no buscar y encontrar. El darle una oportunidad a la suerte. Tú.Te eché de menos a ti. Y de todo, me quedo con esto. Porque has hecho que sienta que puede haber gente maravillosa a mi alrededor y a veces no me permito acariciarla... Gracias.